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viernes, 18 de mayo de 2012

El mito y el dato


Excelente la sesión de supervisión de coaching en el Programa de Liderazgo Innovador y Coaching Estratégico en ESIC-APD Zaragoza. Hemos pasado cinco horas trabajando los casos de los alumnos (que han mostrado unas ganas, un dominio de la metodología, de la escucha atenta y la empatía, de la serenidad encomiables) y poniendo en común sus fortalezas y sus oportunidades de mejora. Si alguien tiene dudas sobre el impacto del coaching (cuando se hace bien), que le pregunte a los directivos que forman parte de ese estupendo programa.
Y después, cena con los alumnos y con la profesora Rosa de la Morena, que mañana impartirá clase en el citado programa. Una muestra ejemplar de la hospitalidad aragonesa.

Hans nos ha regalado un documento: Mitos frente a datos del papel, elaborado por varias asociaciones. En la página 11 puede leerse: El mito… Para fabricar papel se destruyen bosques… frente al dato.
-       La deforestación se debe fundamentalmente a la conversión de bosques en tierras para la agricultura (UNECE/FAO, 2005).
-       Para fabricar papel NO se utiliza madera noble, de especies exóticas de los bosques tropicales ni de robles, hayas ni encinas.
-       Para hacer papel se utiliza madera de especies de crecimiento rápido (en España fundamentalmente eucalipto y pino), que se cultiva con esta finalidad en plantaciones forestales, que de otro modo no existirían.
-       El sector papelero español fabrica anualmente unos 2 M anuales de toneladas de celulosa, para lo que utiliza unos 6’5 M de m3 de madera de eucaliptus globulus y pino radiata cultivados para tal fin en plantaciones forestales, que se realizan y se mantienen para su uso.
-       Las plantaciones incrementan la superficie arbolada: en España, gracias a la producción papelera, existen y se mantienen 430.000 Ha de arbolado de pino y eucalipto.


El mito frente al dato. La verdad prevalece, tanto en la tala de árboles (para fabricar papel NO se destruyen bosques) como para el talento (que se desarrolla fundamentalmente a través del coaching).

Mi agradecimiento a los participantes del programa de liderazgo innovador y coaching estratégico, que estáis superando todas nuestras expectativas.  

jueves, 17 de mayo de 2012

Las emociones y la meritocracia, "intocables"


Jornada entre Madrid y Zaragoza. A primera hora, desayuno de trabajo con Adolfo Ramírez, DG de Banesto. Adolfo es uno de los directivos de entidades financieras a los que más admiro. Está a la última, conoce muy bien el impacto de las nuevas tecnologías en los negocios, es un firme partidario del modelo de Calidad europeo (EFQM) y posee una especial sensibilidad hacia el talento y su desarrollo. Da gusto dialogar con él y aprender de liderazgo. La semana que viene, el día 24 de mayo a las 12, hablará en Expomanagement de Liderazgo Transformador, desde el enfoque practico que están llevando adelante en Banesto. Le he felicitado por la campaña de publicidad del banco, que logra diferenciarse en estos momentos tan difíciles.
Y después, reunión con mi colega la Dra. Leonor Gallardo (ya son media docena de libros en común) para ultimar los preparativos de nuestra conferencia en Expomanagement (también el 24, en la sala de la editorial Alienta): Mentalidad de Pep y mentalidad de Mou: guerreros frente a mosqueteros. Apostar por la cantera (los “mosqueteros”, todos a una) o inteligentemente por la cartera (los “guerreros”). Nos servirá de ‘trailer’ para hablar del nuevo libro, que estará a la venta el próximo 12 de junio: Código Mourinho. Descifrando el éxito de un talento especial. Estamos seguros de que te sorprenderá muy positivamente. Si crees que está todo dicho sobre el liderazgo del entrenador portugués, el mejor pagado del planeta, ya verás…
         Tren de las 13.30 h a Zaragoza y almuerzo con Javier Pardo, Director de APD Aragón. Hemos compartido un pulpo y un risotto deliciosos.
En el tiempo del tren, he estado leyendo varias cosas interesantes. Talento femenino: Rosa García, CEO de Siemens, se ha dado tres años para transformar sus políticas de gestión y desarrollo de personas. “Una empresa, para ser capaz de triunfar en el siglo XXI, tiene que ser capaz de diferenciarse en algo. Y la diferenciación viene de empleados que no tienen miedo a innovar ni a decir la verdad”. Una apuesta por el talento y por la meritocracia. “La gente tiene que ser feliz trabajando aquí. Les hemos preguntado y el 90% de nuestros empleados se siente orgulloso de esta compañía. Además los directivos tenemos que crear un entorno de confianza, que los empleados confíen en nuestra capacidad de dirigir”. Una compañía de 1.629 millones de euros de facturación en España que sabe muy bien lo que se hace.
Me ha gustado el galardón de Martha Nussbaum como Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012 (creo que Manuel Castells, finalista, también lo merece). La filósofa estadounidense es la mayor experta en ética aplicada al estudio de las emociones. A sus 65 años, ha sido elegida porque “sostiene una concepción universal de la dignidad humana y de los derechos de la mujer para superar los límites del relativismo cultural”, según el jurado. Profunda conocedora del pensamiento griego, de sus libros me quedo con La fragilidad del bien, La terapia del deseo, El conocimiento del amor, El ocultamiento de lo humano, El cultivo de la humanidad y el más reciente, Crear capacidades.
En una carta al director de El País, Dolores Soler-Espiauba comenta algo que se le ha pasado desapercibido a la mayor parte de los informadores: los dos primeros actos públicos de François Hollande como presidente de la República Francesa han sido honrar a Jules Ferry, inspirador de la enseñanza pública, universal y gratuita, y a la investigadora Marie Curie, visitando los monumentos de ambos. “Francia también está en crisis, pero el primer mensaje de su nuevo presidente es un mensaje de confianza, de esperanza y de apertura de espíritu”, explica Dolores. Una gran noticia que al menos a un servidor le había pasado desapercibida.
Hablando de Francia, a las 6 hemos tenido Cine Fórum APD con la película Intocable, una de las mejores cintas del año (19 millones de espectadores en Francia y más de 2 millones en España). Inspirada en una historia real y conmovedoras, es una película IMPRESCINDIBLE por su calidad, las buenas emociones que contagia y lo talentoso –además de positivo e inteligentemente optimista- de su tratamiento. Si no la has visto, no te la pierdas. Unas 100 personas han estado en los Cines Gran Casa participando de este acto de APD patrocinado por Adecco.
Y después, un coloquio de altura. Pilar Oncins (Directora de Recursos Humanos de Makro, galardonada con el Premio ABC Hudson al mejor Director de Recursos Humanos), María Luisa Souviron (Jefa de Servicio de Intermediación del Instituto Aragonés de Empleo), Marco Galbusera (Director General de CEVA en Iberia) y Carlos Alberto García (Director Comercial del Grupo Adecco), moderados por un servidor. Una cuádruple visión de Dirección General, Dirección de RR HH, Administración Pública (Empleo) y Servicios profesionales. Les he preguntado sobre la visión general de la película, el propio proceso de selección que en ella vemos (el papel de la actitud), las emociones, el optimismo inteligente, los intangibles y la cuenta de resultados… Los cuatro han brillado de forma excelente. Además, ha habido preguntas de los asistentes (Paco, Beatriz, José, etc). Un Cine Fórum estupendo; una fórmula ganadora porque, como solemos repetir en estos actos de APD, “el cine es el método del caso del siglo XXI”.
Y como ocho de los participantes en el Programa de Liderazgo Innovador y Coaching Estratégico de ESIC-APD Zaragoza han estado en el Cine Fórum (empezando por el propio Javier Pardo), nos hemos ido de cenita juntos. Hemos hablado de nuestras películas favoritas. En la lista: La vida es bella, Mi vida sin mí, El último mohicano, Laura, Blade Runner, The Artist, Wall Street, Margin call, Pretty woman, Ghost, El silencio de los corderos, Forrest Gump, Cosas que diría con solo mirarla, El discurso del rey, Casablanca, Arsénico por compasión, El diario de Noa, Love actually, Cuatro bodas y un funeral, Full monty, La ciudad no es para mí, Billy Elliot, Indiana Jones y la última cruzada, Tal como éramos, El tigre y la nieve, Encuentros en la tercera fase, 18 comidas, Los puentes de Madison, La lista de Schindler, La ventana indiscreta, Memorias de África, Gladiator, Carros de fuego, Espartaco, Top gun, Cuando Harry encontró a Sally, Un pez llamado Wanda, Algo para recordar, Kramer contra Kramer, Crash, Lo que el viento se llevó, Invictus, 21 gramos, Hoosiers, La vida de Brian, Coach Carter, Bienvenido Mr. Marshall, Oficial y caballero, El club de los poetas muertos. ¡Vaya catálogo!
Mi agradecimiento a Adolfo, Leonor, Javier, Loreto, Pilar, Marisa, Marco, Carlos, Nacho, a todos los asistentes al Cine Fórum y a los participantes en el Programa de Liderazgo Innovador y Coaching Estratégico con los que además tendré mañana supervisión de sus procesos de coaching.    

miércoles, 16 de mayo de 2012

Quien tiene un buen líder, tiene un tesoro


Jornada en Barcelona, impartiendo en APD Zona Mediterránea un taller sobre Liderazgo innovador: clave de la eficiencia y la productividad.
         Ayer llegué al Hotel Granados 83, de la cadena Derby, un hotel de diseño que cuida todos los detalles y en el que uno se encuentra muy cómodo (en el ático hay una estupenda terraza para contemplar la ciudad condal, pero todavía no he tenido oportunidad de disfrutarla).
          Y hoy, de 9 a 17 horas, lo he pasado estupendamente compartiendo aprendizaje con 16 directivos y empresarios de organizaciones de los más variados sectores (calzados, farma, industria, distribución textil, seguros, call centers, etc) con lo que he tenido el honor y el placer de reflexionar sobre el Liderazgo Innovador. Un Liderazgo entendido como “talento para influir decisivamente en los demás”, como autoridad moral, como credibilidad y ejemplo. Un Liderazgo que es esencial en la nueva era, en el Talentismo. Un Liderazgo que se echa a faltar, que es escaso, y que es más impactante que nunca en el valor de las compañías, en su supervivencia y en sus cuentas de resultados.
Muchas gracias a Nacho, Eduardo, Rodrigo, Silvia, Pilar, Juan, Ferrán, Lina, Julio O., Sonia, Aurea, Ana, Aina, Mercè, Jeffrey  y Julio R., por su interés, su concentración y sus brillantes aportaciones a lo largo del día.
Dicen las investigaciones que somos el país 45º del mundo en calidad directiva (después de bajar diez posiciones entre octubre de 2010 y octubre de 2011) y que tan solo el 16% de los directivos son auténticos líderes, personas que marcan la pauta, que hacen equipo y que infunden energía. La probabilidad de tener a un “tóxico” como jefe respecto a la tener a un verdadero líder supera el 2 a 1. La probabilidad de tener un jefe mediocre (ni una cosa ni otra) respecto a un líder de verdad es de 3 a 1. Quien tiene un buen líder tiene un tesoro.
Esa es la mala noticia. La buena es que todo el mundo puede mostrar auténtico liderazgo… siempre que quiera (el liderazgo, como todo talento, se forja o se cultiva; la semilla es el querer, la voluntad sincera). Por tanto, el liderazgo se puede –y se debe-desarrollar. Requiere de escucha atenta, de saber mandar (dar instrucciones, con respeto y salvaguardando la dignidad ajena), de dar ejemplo, de orientar en pos de un objetivo (un proyecto ambicioso y realista, alcanzable y retador, en torno al que fluir elevando nuestras capacidades), de generar cohesión y participación, de capacitar a los colaboradores, de poner en valor nuestras mejores prácticas… No es difícil, pero tampoco es simple (es complejo, porque hemos de saber manejar distintas variables).
El Liderazgo es fascinante, más fascinante que nunca. Ese talento de influencia honesta, o más bien la falta de él, explica lo que nos está pasando en Europa, en Occidente; esta crisis que, como muy bien explica Eduard Punset, no es mundial sino local. Este cambio de era en el que el talento marca la diferencia. Bienvenidos aquellos que, como mis compañeros de viaje del día de hoy, no tienen respecto al talento una mentalidad fija sino una mentalidad de superación, una mentalidad ganadora, que entienden y viven la humildad como depreciar su talento sino como todo lo contrario, desde la voluntad de aprendizaje y de mejora continua.
¿Cuándo volverá España a niveles “de bienestar” como los de 2007? Tal vez en 2019, tal vez nunca. Ahora bien, como me gusta repetir (porque estoy convencido de ello), hay ganadores y perdedores. Empresas que apuestan por el liderazgo, que dedican esfuerzo, dedicación, energía a mejorar… y las más, que se lamentan de su mala suerte. Profesionales que crecen, que ponen en valor su marca, que se dotan paulatinamente de mayor empleabilidad. La felicidad se construye (Sonja Lyubomirsky). El éxito, el triunfo, también. Porque nunca es por casualidad.
Mi agradecimiento a Mercè Faixes, DG de APD Mediterránea, y a su equipazo (Aiste, todo dulzura; Ana, pura energía; Sonia, encantadora, que ha estado todo el día al pie del cañón; Lourdes, la atención a los detalles; Albert, el toque de humor en la ironía; Sergi, “la enciclopedia andante de APD”). Vosotros sí que sois un ejemplo de Liderazgo Innovador.

martes, 15 de mayo de 2012

El Liderazgo y la Felicidad


¡Cada vez me gusta más venir a Galicia, la tierra de mis ancestros! He pasado dos días estupendos en A Coruña, con tres sesiones de coaching estratégico, una de ellas telefónica (sumamente gratificantes, con grandes directivas, puro talento femenino), he estado con los directores de Recursos Humanos de tres de las mejores empresas gallegas (Estrella Galicia, Gadisa y R), he mantenido reuniones internas de IDEO de lanzamiento de proyectos muy ilusionantes… Hoy hemos tenido un almuerzo delicioso en La Penela (una tortilla única, carne en su salsa, regadas por un Godeval y con mi socio Julio (uno de los mejores asesores financieros de nuestro país, con una experiencia de 37 años en Banca y Cajas de Ahorro), un paseíto después de comer de unos 45 minutos desde la plaza de María Pita hasta más allá de la iglesia de San Pedro Mezonzo, a nuestra sede de la calle Marqués de Figueroa. Una maravilla.
         He recibido por parte de la Deusto Business School (Campus de San Sebastián) el número 137 de la Revista Estudios Empresariales. En ella, un Dossier de Liderazgo, en el que Jesús Torquemada me entrevista: “El espíritu de los Mosqueteros, el todos a una, vale para el deporte y vale para la empresa”. Jesús se refiere a la conferencia de cierre del PLD (Programa de Desarrollo del Liderazgo), “Cómo convertir un equipo en un superorganismo”. Me pregunta por los tres mosqueteros y los mosqueteros de Guardiola, por el estilo de Mourinho respecto al de Pep, sobre La Roja y el Liderazgo, sobre “La sensación de fluidez”, sobre el coaching como moda y su eficacia…
En esa misma publicación especializada, mi buen amigo Mario Alonso Puig escribe ¿Tiene que ver algo el liderazgo con la felicidad? En él distingue el bienestar subjetivo (lo que proporciona euforia y goce) y la propia felicidad (que hace sentir alegría y goce). “Si queremos un mundo más humano, más justo y más inspirador, cada uno de nosotros ha de hacer un gran trabajo en su propio interior, porque lo que hay dentro de nosotros también se manifiesta fuera de nosotros”. Mario pone como ejemplo de líder a Nelson Mandela, porque “cuando se ha creado una verdadera cultura de liderazgo, existe un verdadero espíritu de cooperación. Las personas pierden no su individualidad, pero sí su individualismo”. Como bien dice el Dr. Alonso Puig, el camino del liderazgo no es sencillo, pero es el único que convierte en acto el potencial de las personas. “Por eso en este caminar, tal vez la felicidad no esté en la meta sino en el propio camino”.
José María Guibert Ucín, s. j., nos ilustra en el mismo Dossier sobre Liderazgo y valores ignacianos. Parte de los Ejercicios Espirituales (“cuando se acerque a la realidad a través de un cuidadoso análisis del contexto, en diálogo con la experiencia, evaluado a través de la reflexión, orientado a la acción, y abierto siempre a la evaluación” (las similitudes con el coaching son evidentes). El Liderazgo es parte de la función de dirección (lograr objetivos por medio de otras personas) y necesita de competencias personales (inteligencia emocional), sociales (empatía, etc) y estratégicas (conocer la misión a la que se sirve; la misión es tarea y estilo).
Además, este revista empresarial nos ofrece un interesantísimo artículo de Macario Schettino sobre México en el siglo XXI, otro de Ferrán Brunet sobre la Política agraria europea, de José Ramón de Espínola y Antonio Javier Ramos Llanos sobre Patrón de crecimiento y fiscalidad en la economía española  y un último de Fernando de la Iglesia Viguiristi, s. j., Sobre el poder de los mercados y el poder en los mercados.
El Liderazgo y la Felicidad. En el aeropuerto de Alvedro, antes del A Coruña-Barcelona (un nuevo retraso, pero afortunadamente es el último vuelo de la semana; el resto son tres AVEs entre Barcelona, Madrid y Zaragoza), he estado leyendo Grandes contras sobre la búsqueda de la felicidad, de Ima Sanchís, Lluís Amiguet y Víctor Amela. 45 entrevistas (15 de cada uno). El Amor es “ver y sentir la vida en todas las cosas. La vida y el amor son una unidad” (Amma, maestra espiritual). “No te fíes ni un pelo del que va de serio” (Javier Cercas). “Hay que saber mucho para ser sencillo” (Ángel Gabilondo). “Sólo la generosidad nos enriquece. Somos felices cuando nos sentimos parte de algo y nos olvidamos de nosotros mismos” (Javier de las Heras). “Cultive sus talentos e implíquese, será feliz” (Lou Marinoff). “Si trabajas por dinero eres un esclavo” (Raimon Panikkar). “Quien no espera nada siempre halla sorpresa. Confíe. No busque, descubra, eso es suficiente. La vida es un tesoro” (Peter Yang, sacerdote católico y sabio taoísta chino). “Dese permiso para ser humano” (Tal Ben Shahar). “Librémonos de una vez de la culpa-habilidad” (Fred Kofman). “La cultura de la queja lleva a Occidente a la decadencia” (Swami Parthasarathy). “La creatividad es inteligencia aplicada a una tarea concreta y compartida con complicidad: genio creativo es un oxímoron” (Ken Robinson). “Cuando me siento feliz, lo vivo con plenitud; y cuando me siento infeliz, lo vivo con serenidad” (André Comte-Sponville). “A más jefes, menos felicidad” (Eduard Punset). “Háblate a ti mismo al espejo” (Luis Rojas Marcos). “La felicidad es una decisión” (Lama Sogyal Rimpoché). “El coaching es más fácil practicarlo que explicarlo” (John Whitmore).  

“Hay quienes buscan la felicidad, otros la crean” (pintada que leyó Ima Sanchís en Barcelona). “Todo lo que sucede conviene” (Shakespeare).

Mi agradecimiento a Mar, Cris, Enrique, Julio, Patricia, Carolina, Carlos, Paco, Clara, Santi… y a los tres periodistas de “La Contra” de La Vanguardia, por vuestra labor en pos de la felicidad.      

lunes, 14 de mayo de 2012

De a angustia cívica al pacto político


Conozco a Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y a José Juan Toharia, presidente de Metroscopia, desde hace más de 30 años. Considero al profesor Toharia, uno de los mejores sociólogos de nuestro país, un gran maestro (su asignatura de Sociología fue una de las más importantes de mi carrera y me inspiró para hacer la especialidad de Economía Social). Gregorio Marañón nos impartió un seminario (con el caso empresarial de Energía e Industrias Aragonesas) absolutamente inolvidable. Desde, he seguido con gran interés la carrera profesional de ambos.

Ayer publicaron conjuntamente una página de opinión en El País (en la llamada Cuarta página) enormemente valiosa, De la angustia cívica al pacto político, que quiero reproducir aquí:
La sociedad española empieza a sentirse seriamente angustiada. Así lo declara, según el sondeo publicado hoy en estas mismas páginas, el 61% de los españoles. Nuestra ciudadanía necesita con urgencia un liderazgo claro que le alivie la sensación de desamparo institucional que ahora le embarga. Y también un liderazgo compartido, que no es en definitiva sino una forma elíptica de designar el consenso. Ocurre que hemos perdido el hábito de la transacción y el pacto, y los españoles lo lamentan y añoran en las graves circunstancias actuales. Con el cambio generacional que personificaron José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, el consenso pasó de ser una virtud democrática a una práctica desechada, de constituir un gesto de fortaleza moral a una muestra de debilidad ideológica, siendo reemplazado por un sucedáneo de pactos oportunistas para superar determinados trances parlamentarios. Grave error, en el que por desgracia seguimos, solo que en una situación cada vez peor que hace que el mantenimiento de ese estilo de hacer política empiece a llevarnos a un callejón sin salida.
Imaginemos una situación límite: por ejemplo, un avión con una importante avería en pleno vuelo. ¿Qué puede sentir el pasaje si ve al piloto y al copiloto enzarzarse ante ellos en descalificaciones mutuas, responsabilizando cada uno al otro de la inminente catástrofe en vez de buscar, juntos, formas de evitarla? Sin duda algo parecido a lo que pudo experimentar nuestra ciudadanía en el reciente y crucial (queremos decir: el que debía haber sido crucial) debate sobre los presupuestos del Estado, que derivó en un banal intercambio de reproches entre Gobierno y oposición al más infantil estilo de “y tú más” mientras nuestro avión colectivo seguía, y sigue, dando la impresión de poder caer en cualquier momento. ¿Cómo no va así a estar angustiada la ciudadanía que en él viaja?
En momentos críticos como el actual, el enfrentamiento irreductible y sordo entre los llamados a liderar no tiene más efecto que el de crispar y desconcertar a quienes les eligieron con su voto, generalizando un estado de desconfianza que viene a agravar la ya pésima situación en la que nos encontramos.
Esta ingente tarea que tienen que abordar los políticos les exige talla de grandes estadistas
¿Cómo atajar esta peligrosa deriva? No resulta fácil porque lo cierto es que nuestro sistema político es hoy mucho más débil de lo que era antes de las elecciones, en contra de la aparente sensación de fortaleza que pueda transmitir la existencia de una mayoría absoluta del PP en el Parlamento y de su control de una gran parte de las Autonomías y de los principales Ayuntamientos de España. Cierto que la abrumadora victoria electoral del PP proporcionó inicialmente una sensación de alivio que, por desgracia, no ha durado mucho. Apenas cuatro meses después de su constitución, el Gobierno presidido por Mariano Rajoy empieza a ser cuestionado por un número creciente de ciudadanos, si bien —y a diferencia de lo que aconteció a Rodríguez Zapatero durante los últimos meses de su presidencia— mantiene, al menos por el momento, sustancialmente incólume el apoyo de sus propios votantes. A este acelerado desgaste del capital político que le otorgó su triunfo electoral contribuyen dos factores: por un lado, haber querido asumir en solitario el inevitable desgaste de la política de ajustes que se precisaba; por otro, no haberse preparado adecuadamente para asumir el Gobierno creando, con antelación y sin improvisaciones de última hora, los equipos ministeriales y los correspondientes programas de actuación (algo sin duda sorprendente dado que, al menos desde mayo de 2011, su claro triunfo electoral en las elecciones generales se daba por descontado). Y cabría añadir un tercer factor: una política de comunicación que resulta cuestionable. El PP había obtenido un inmenso rédito electoral de sus propios silencios frente a los clamorosos errores del Gobierno de Zapatero, pero no parece haber entendido que lo que entonces fue útil, hoy se le puede volver gravemente en contra. Tan peligroso es quemarse por excesiva e inadecuada exposición mediática como devenir lejana esfinge con insuficiente presencia pública.
Durante su primer mandato, cuando el país estaba todavía bajo los demoledores efectos de la crisis de 1929, Franklin D. Roosevelt recurrió a periódicas charlas radiofónicas para, en estilo coloquial, explicar a sus conciudadanos la situación y tratar de confortar el decaído ánimo ciudadano. Los tiempos han cambiado mucho y, por desgracia, no abundan los Franklin D. Roosevelt. Esta alusión al hoy ya mítico presidente solo sirve para ejemplificar qué es y cómo debe ser ejercido el liderazgo en tiempos de crisis: con cercanía y claridad. Y, en nuestro concreto caso, vista nuestra historia del siglo XX, además con espíritu de concordia y entendimiento.
Pero para ello, claro está, es preciso que lo deseen las dos partes. Y el problema es que, en el momento actual, el PSOE padece una situación interna extremadamente compleja, con unas bases fuertemente desmoralizadas, sin poder territorial alguno (salvo el que ha de compartir con IU en Andalucía) y sin un liderazgo tan consolidado como sería deseable. El Gobierno, aunque quisiera —como parece imprescindible— retomar la senda de los grandes pactos y acuerdos, podría no tener enfrente una alternativa capaz de servirle, a la vez, de contrapunto o —llegado el caso— de circunstancial pero leal aliado. Rajoy, con su modo de actuar firme, pero suave y sin estridencias, ha dado sobradas muestras de independencia respecto de esa parte de su entorno (partidista y mediático) propenso a la intemperancia y al “a por ellos” arrasador y no debería, por tanto, tener mayor dificultad en retomar el hilo roto del pacto y la transacción. En cuanto a Pérez Rubalcaba, parece obvio que su experiencia política no puede sino entroncar directamente con el espíritu de una Transición que vivió en primera fila.
En última instancia, cabría pensar, como tantas otras veces en el pasado, en la intervención de la Corona para propiciar entendimientos y limar asperezas, por más que, para complicar aún más las cosas, esta no atraviese ahora su mejor momento en cuanto a crédito social. Lo que parece claro es que el PP no puede fracasar en su gestión, porque si eso ocurre y el avión colectivo se cae, sucumbiríamos todos, sus votantes y los demás, los que viajen en su misma zona ideológica y los que lo hacen en la otra.
En última instancia, la Corona podría propiciar entendimientos y limar asperezas
La coyuntura es de tal gravedad que resulta imperativo recuperar ya, sin dilación, el consenso, como si de una segunda Transición se tratase. El ejemplo que hasta ahora había constituido el Gobierno vasco vino a probar que esto es tan posible como deseable. Pocas veces ha habido tanto en juego en tan pocas manos: salir de la mayor crisis económica conocida en generaciones; evitar la desvertebración del Estado que, de forma oportunista, se trata de plantear aprovechando sus actuales debilidades; llevar a puerto definitivo el “proceso de paz” en el País Vasco; y reformar el sistema político para que lo que se restauró en 1977 pueda ser instrumento de futuro y no un nuevo fracaso histórico de consecuencias imprevisibles. La entidad de esta ingente tarea política demanda unos gobernantes y una oposición que sean capaces de afrontar la situación con la altura de los grandes estadistas. Y este es el reto —lo hayan deseado o no— con el que se encuentran Rajoy y Rubalcaba. Si no son capaces de entender lo que la angustiada ciudadanía les demanda y si no tienen la fortaleza moral y la inteligencia práctica requeridas para poder pactar, es muy posible que tengamos que asistir al desmoronamiento de la España de libertad, bienestar económico, convivencia entre sus distintos territorios y prestigio internacional que con tanto esfuerzo hemos edificado a lo largo del último medio siglo.”

Mi agradecimiento a quienes apuestan por la cooperación y el civismo para canalizar su indignación.

domingo, 13 de mayo de 2012

Un país a la deriva... o tal vez no


         Anoche disfruté de Notting Hill, una comedia romántica con Julia Roberts y Hugh Grant. Una historia preciosa.  
     Y hoy, ¡qué emocionante la última jornada de Liga! He estado siguiendo en televisión los distintos partidos. Me he alegrado mucho de la salvación del Real Zaragoza (“Milagro” Jiménez ha realizado una labor impresionante; como dice mi amigo Javier, “la humildad del coach”), del Granada (buen trabajo de Abel) y del Rayito (enhorabuena a Sandoval). Lo lamento por el Racing de Santander (que llegó a ser Euro-Racing con Francisco Pernía de presidente), el Sporting y del Villareal (a pesar del buen trabajo de Lotina). Todo, en los últimos cinco minutos. Ovación a Fernando Roig y a Juan Roig. Tres grandes equipos bajan a segunda. ¡Así es la Liga!

         La semana pasada publiqué en Dossier Empresarial el artículo Un país a la deriva… o tal vez no, que quiero compartir contigo:  
“Érase una vez un país maravilloso, con un clima excelente y con una gastronomía impresionante (probablemente la más diversa y completa del planeta), además de una gente cercana y hospitalaria, que después de forjar un gran imperio en el que nunca se ponía el sol, se “encerró en sí mismo” durante más de 400 años y, a causa de esa ‘tibetanización’ (el término es de Ortega y Gasset), desarrolló entre otros dos grandes males: la falta de sentido del mérito (los grandes logros de sus ciudadanos no se ponían en valor y la envidia triunfaba como el vicio más extendido) y el cainismo (esta nación había sufrido hasta cuatro guerras civiles en los siglos XIX y XX y todavía se debatía casi a partes iguales entre dos “facciones”, la izquierda y la derecha, conceptos trasnochados que ya no significaban gran cosa, pero servían de excusa para la confrontación entre compatriotas).
          En esto llegó la crisis de 2007, que pilló a ese país con el pie cambiado. Un primer gobernante, profesor de Derecho de una universidad pública sin experiencia alguna de gestión, pecó de exceso de ingenuidad (sin duda, desde la buena voluntad), minimizó la crisis y sus efectos y que empezó a afrontarla demasiado tarde. El pueblo penalizó a ese gobernante y entregó la mayoría absoluta al partido rival, que contó con un poder sin precedentes en democracia. El segundo gobernante fue un registrador de la propiedad (una oposición dificilísima de aprobar, que requiere de mucha memoria), ex ministro, con muchos años de política, que se dedicó a recortar y recortar para reducir el déficit público según le había exigido la poderosa Alemania de la Sra. Merkel (también, desde la mejor de las voluntades). En ninguno de los dos casos había un proyecto de futuro, un modelo de Estado, un sueño colectivo, sino parches improvisados para “salir de la crisis”.
                        El país se encontraba ante una encrucijada. O más de lo mismo (avanzando en sus mayores males: la envidia por comparación social y la lucha fratricida, justificando todos los desmanes “de los suyos” y reprobando los del “enemigo”) o reinventarse como nación. Aprovechar el cambio de era, el inicio del talentismo, para apostar por la educación, invertir en desarrollo y librar una cruzada contra una administración pública pasota y ventajista (con una abstención bochornosa, una productividad ínfima, un servicio al cliente en general deplorable) y una calidad directiva lamentable (en el puesto nº 45 del mundo, impropio de la decimosegunda economía del planeta). Resulta que ese país, cuando le ponía sistema (rigor, método) a su natural pasión, demostraba que era de los mejores (el deporte era un gran ejemplo de ellos).
                        Los medios de comunicación se dejaron de lamentaciones, de quejas, de patrañas y se dedicaron mayoritariamente a fomentar el aprendizaje, la calidad, el optimismo inteligente. La educación dejó de estar mal pagada (“pasas más hambre que un maestro de escuela” era un conocido refrán) y poco exigida. Como en esa multinacional textil que se había convertido en la número uno del mundo desde el Finisterre, en la educación se “empezó a pagar el doble y a exigir el triple”.
                        Las empresas privadas dejaron de bloquearse por el miedo y se centraron en lo que podía crear valor para el cliente: la excelencia (la calidad, superar las expectativas), la confianza, la innovación y el talento (poner en valor lo que uno sabe, quiere y puede hacer).
                        Los ciudadanos empezaron a exigir como tales, no como súbditos de una monarquía absolutista o de una dictadura militar. Se movilizaron, sí, pero no para manifestarse sino para hacer juntos un país mejor. En la administración pública se impuso finalmente la Dirección por objetivos, la retribución variable, el liderazgo a todos los niveles. Se profesionalizó como nunca antes. La productividad se elevó considerablemente, así como la calidad de servicio. El país descubrió que el gran agujero de su déficit no estaba tanto en las corruptelas y el despilfarro (que muchas veces era el chocolate del loro), sino en una administración eficiente (que administra profesionalmente sus recursos, desde el orgullo de pertenencia) y eficaz (que logra los objetivos que se marca). Una administración que funciona.
                        El gobierno actuó “todos a una” con el resto de las fuerzas políticas y sociales, desde una Estrategia integradora que utilizaba tres herramientas propias del siglo XXI: el Cuadro de Mando Integral, la Estrategia de Océano Azul (para ser percibido como único para los turistas y para sus ciudadanos) y la Generación de un Modelo de Negocio. Y el país se reinventó: sí, era “different”, pero porque era el paraíso de la felicidad, del bienestar desde el esfuerzo, desde la inteligencia triunfante.
                        Tal vez todo esto sea un cuento de hadas. O tal vez no. De nosotros depende convertirlo en realidad.”
            Curiosamente, de actuar “todos a una” hablan Gregorio Marañón y José Juan Toharia en un estupendo artículo en El País, De la angustia cívica al pacto político. Lo recogeré mañana en este blog.
           Mi agradecimiento a quienes nos hacen disfrutar con el fútbol y a quienes practican y predican que la cooperación es lo más inteligente. 
      

sábado, 12 de mayo de 2012

Nos quedan dos recesiones


¡Qué bien lo he pasado en el Programa de Coaching en el Entorno Laboral de la Universitat de Barcelona! Un día magnífico tanto el de hoy como el de ayer; los alumnos, muy atentos (en las dos acepciones de la palabra) y la dinámica muy enriquecedora. Muchas gracias a Syra, Gemma, José María, César, Consuelo J., Consuelo F., Núria P., Salut, Francesc, Núria R., Óscar S., Esther, Elena S., Inma, Óscar B., Vicki, Jaime, Elena G., Alberto, María, Luis M. e Ivanna por vuestro enorme interés y vuestra exquisita disposición. Y sobre todo a la profesora Meritxell Obiols, artífice y coordinadora del programa.  Su libro Emoción y conflicto es de lectura obligada para todos aquellos a quienes nos interesa la inteligencia emocional.

AVE Barcelona-Madrid de las 3 de la tarde de este sábado.      Reconozco que, dentro de mi “vicio” de leer, y en especial de leer libros de dirección empresarial y liderazgo, he devorado casi todos los textos referidos a la crisis. Pensaba que ya no me podían sorprender en esto, y sin embargo esta semana he leído un par de libros que me lo han hecho y que me han gustado mucho.
Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008 y Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2004, ha publicado ¡Acabad ya con esta crisis! (End this Depression now). No es una recopilación de sus artículos, como cabría esperar (profesor en Princeton, escribe una columna en The New York Times desde 2000). Por el contrario, es una reflexión fresca y lúcida de lo que está pasando y de cómo salir de ésta. Se la dedica “a los que están en paro, que merecen algo mejor”. Sin duda.
Krugman lo deja muy claro: “Este libro intenta romper con el predominio de este saber convencional tan destructivo y defiende la necesidad de adoptar políticas expansivas y de creación de empleo”. Parte del 15 de marzo de 2009, cuando Ben Bernake (presidente de la Reserva Federal) habló en un programa de TV de “brotes verdes”, como el personaje del jardinero que interpretaba Peter Sellers en la película Bienvenido Mr. Chance.  “Por desgracia, no todo iba bien en el jardín y el crecimiento prometido no llegó nunca”. El desempleo genera vidas arruinadas: “Pierda un trabajo en esta economía y le resultará muy difícil encontrar otro; pase desempleado un tiempo largo y le considerarán una persona inempleable”. Para Krugman, la economía de EE UU, que crecía al 2’5% anual, ahora está un 7% por debajo de su potencial. No es un misterio: la inversión es baja porque las empresas no están vendiendo lo que deberían.
¿Y qué decir de Europa? La mayor parte de los países han creado una moneda común sin haber fomentado la unión política y social sin fomentar la cohesión política y social que una moneda común exige. Vaya error mayúsculo. ¿Entonces? “Disponemos tanto del saber como de los instrumentos precisos para poner fin a este sufrimiento. Solo que no lo estamos haciendo”. Un ejemplo de falta de Liderazgo.
Claridad de ideas y voluntad. “Todo es cuestión de la demanda”, explica Krugman. Economía de la depresión (un círculo vicioso), trampa de la liquidez. Y hasta que la “mano de obra” no tenga mayor flexibilidad y mayor capacitación (formación, desarrollo del talento) tenemos un serio problema.
La Economía del Espejo. No tendremos mayores ingresos hasta que nos gastemos más (“la paradoja del ahorro”). Eurodämmerung: el crepúsculo del euro. Krugman nos recuerda que la implantación de la moneda única supuso un alza de precios (el coste de la mano de obra subió un 35% en el sur de Europa y sólo un 9% en Alemania en la década siguiente) y así su industria –la nuestra- dejó de ser competitiva. Fastuoso. Y la burbuja estalló: los tipos de interés de la deuda española multiplican por 2’5 las alemanas, y las irlandesas han llegado a cuadriplicarlas. “El gran engaño europeo es la creencia de que la crisis se debe ante todo a la irresponsabilidad fiscal”. El problema esencial de Europa es que no es un conglomerado, sino una colección de países con sus presupuestos, sus mercados laborales pero sin sus monedas.
Y Krugman pone como ejemplo a España: “recibió flujos de dinero que alimentaron una enorme burbuja inmobiliaria y provocaron un enorme aumento de sueldos y precios en relación con las economías del centro de Europa”. Para reajustar precios y salarios, una posibilidad sería la inflación en las economías de los países centrales; pero Alemania siente pánico por la inflación (el recuerdo de la república de Weimar y el nazismo). Lo que le queda a España es la “devaluación interna”, a base de mucho desempleo y de bajar salarios con sueldos casi rígidos. Como “en España no hay moneda propia, para ajustar el nivel de costes, España y otros países tendrán que atravesar un largo periodo de tiempo con tasas de desempleo elevadísimas, lo suficientemente altas como para que vayan forzando una muy lenta reducción salarial”. Más claro, el agua.
Y además, “España se enfrenta a un riesgo del que Gran Bretaña está libre: la congelación de la liquidez”. Esto quiere decir que si no refinancian la deuda, hay riesgo de impago.
Desde principios de 2011, los países del euro afrontan costes de préstamo más elevados que otros países (UK, Suecia, Dinamrca).
Para el Premio Nobel, muchos dirigentes europeos “helenizaron” el cuento (la irresponsabilidad fiscal), cuando eso no ocurrió más que en Grecia. Y “en 2010, buena parte de la élite que determina las políticas a ambos lados del Atlántico se enamoró perdidamente de una serie de falacias sobre la deuda, la inflación y el crecimiento”. Se volvieron “austeríacos” (histéricos de la austeridad), por miedo. Cayeron en “el hada de la confianza” (pensar que reducir el gasto público incrementaría la demanda).
¿Qué haría falta? Como “las deficiencias principales de la sociedad económica son su incapacidad para proporcionar pleno empleo y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y los ingresos” (así lo decía Keynes en 1936 y así lo cree Krugman en 2012), lo que se debería hacer es “gastar ahora y pagar más adelante”. El autor propone dar un giro radical a las políticas de intervención: en lugar de recortar gastos, crear empleo.
Estoy de acuerdo; el asunto es que en esta nueva era el empleo no debería subvencionarse (ni en las organizaciones públicas ni en las privadas), sino “ganarse”: empleabilidad. España, toda Europa, Occidente en suma debería apostar por la educación, por el desarrollo del talento, como base de la innovación, la productividad y la competitividad. En el tiempo en el que nuestros conciudadanos se dedican a lamentarse y no a aprender, nos vamos quedando más atrás.
Juan Ignacio Crespo, estadístico, periodista, profesor universitario, ex directivo de Telefónica, Caja Duero y Thomson Reuters, ex consejero de Caja Madrid y e Banco Hipotecario, ha escrito Las dos próximas recesiones. Antes de 2020, primero inflación (2013-2014) y después deflación (2016-2017). Prolongan el texto el ministro Luis de Guindos y el periodista Iñaki Gabilondo, y Crespo nos lleva por esta “Terra Incognita”: una crisis que se prolongará de diez a doce años. Depresión en la construcción, en la banca y, sí, en las nuevas tecnologías (en los tres casos, se van a mover a un 35% por debajo del nivel de 2007). El tren de la prosperidad arrancará de nuevo dentro de seis años.
Juan Ignacio Crespo considera que la fase aguda de la crisis en los países emergentes está por llegar: Brasil es una burbuja a punto de estallar (es “un accidente a punto de producirse”; el real se ha apreciado fuertemente frente al dólar), la economía mundial no cabe en el balance del Banco central chino (China ha acumulado un tercio de las reservas mundiales de oro y divisas; “el día del juicio se acerca poco a poco para China”), habrá conflictos regionales (China e India, por ejemplo)… Y lo de las Cajas: “para cuando termine el proceso (60.000 millones de euros de pérdidas), se habrá malogrado el 50% del patrimonio neto que tenían las Cajas cuando comenzó la crisis”. El 6% del PIB español , el 3’5% de la riqueza de las familias. Impresionante.
Pero nada, pelillos a la mar. “Cualquier solución para crear empleo masivo pasa por generar puestos de trabajo de baja cualificación. La cualificación elevada, los incrementos de productividad y los trabajos con futuro pasan por industrias y servicios que no crean mucha cualificación”. A partir de 2019, los bancos habrán recompuesto los balances, habrá una oleada de consumo desde China que estimulará la demanda y habrá una agencia que emitirá deuda en la eurozona.
A Juan Ignacio Crespo le gustaría que nuestro modelo fuera el de la apuesta por el talento, como el de Israel. Es poco probable, pero sería hermoso. Aunque parezca lo contrario, Juan Ignacio es optimista, porque afronta la realidad y propone cómo aprovechar las oportunidades.
Entretanto, la inflación en Alemania en abril de 2012 registra un interanual del 2’1% (la energía subió un 5’8%) y en España de dos décimas en el mes, del 1’4% desde marzo (la electricidad ha subido el 9’4%) y, tras seis meses de descensos, se sitúa en una posición alcista (tasa interanual del 2’1%). Es el alza mensual más elevada de los últimos cinco años, desde abril de 2007.  La primera recesión, la de la inflación, comienza a estar servida.